Trombofilia | ¿Qué es? Tipos, sintomas y relación con el embarazo

La trombofilia se define como una predisposición de la sangre a desarrollar coágulos. Es decir, la trombofilia es un estado de hipercoagulabilidad sanguínea.

El cuerpo humano normalmente forma coágulos de sangre para detener pequeñas hemorragias, como las causadas por una raspadura o un corte. Sin embargo, en la trombofilia la sangre pasa de estado líquido a estado sólido (se coagula) sin ningún desencadenante aparente.

Tipos de Trombofilia

Trombofilia hereditaria

Según su causa, la trombofilia se clasifica en hereditaria o adquirida. La trombofilia hereditaria aparece desde el nacimiento. En algunos casos, puede deberse a defectos genéticos que causan el déficit de proteínas anti-coagulantes, como las proteínas C y S.

En otros casos, la trombofilia hereditaria es una consecuencia de mutaciones genéticas que dan origen a factores de coagulación hiperfuncionantes y que conllevan a la hipercoagulabilidad, por ejemplo, el factor V de Leiden.

Trombofilia adquirida

Por su parte, la trombofilia adquirida se desarrolla a lo largo de la vida. Ésta se debe al aumento de los niveles de anticuerpos antifosfolípidos (AAF) en la sangre. Este aumento de AAF puede ocurrir en respuesta a diversos estímulos, incluyendo enfermedades como el Lupus Eritematoso Sistémico, infecciones, toma de ciertos medicamentos o incluso puede ocurrir sin causa aparente.

Síntomas de la Trombofilia

Muchas personas con trombofilia no presentan ningún síntoma de la enfermedad durante su vida. Sin embargo, en otras personas se formarán coágulos y presentarán diversos síntomas, dependiendo de la localización del mismo.

Las localizaciones más frecuentes de los coágulos sanguíneos en la trombosis son las venas de las piernas (trombosis venosa profunda) y las venas pulmonares (embolia pulmonar).

Trombofilia y embarazo

Es importante decir que, aunque muchas mujeres con trombofilia tienen embarazos sanos, esta condición puede causar problemas importantes en algunas mujeres embarazadas. De hecho, en algunos casos, puede causar la muerte del bebé, de la madre o de ambos.

En el embarazo se produce un tipo de trombofilia adquirida denominada Síndrome Antifosfolípido (APS). Puede causar abortos espontáneos de forma recurrente, restricción del crecimiento intrauterino, nacimiento prematuro, insuficiencia placentaria, preeclampsia e incluso nacimientos de bebés sin vida (muerte fetal).

Respecto a los abortos espontáneos, mujeres que han sufrido 3 o más abortos espontáneos durante las primeras 10 semanas de embarazo sin causa aparente, o que han sufrido un aborto espontáneo en un embarazo de más de 10 semanas sin causa aparente, deben ser estudiadas para descartar un síndrome antifosfolípidos.

De igual forma, deben someterse a dicho estudio mujeres con preeclampsia grave, uno o más casos de muerte fetal y antecedentes de trombosis, ya sea durante el embarazo o no.

Finalmente, siempre es recomendable que una mujer con trombofilia planifique sus embarazos o notifique esta condición a su médico al iniciar el control prenatal para llevar a cabo un control adecuado y evitar complicaciones.