como gestionar la ansiedad durante la reproducción asistida

Cómo gestionar la ansiedad durante un tratamiento de reproducción asistida

Artículo escrito por Ana Heredia Carrasco – Psicóloga especializada en reproducción asistida. Nº Col. M-32590 Especialista en Clínicas Origen.

El tratamiento de la infertilidad (inseminación artificial, fecundación in vitro…) es un acontecimiento que genera un alto nivel de estrés cuando deseamos ser padres. Llegados a este punto, hemos experimentado la frustración y la falta de control sobre nuestra capacidad reproductiva. En el inicio de la vida adulta solemos planificar, utilizando métodos anticonceptivos, el mejor momento económico, laboral y de pareja para ser padres dando por hecho que el embarazo aparecerá cuando estemos preparados. A veces no ocurre así y necesitamos ayuda para ser padres, ¿y ahora qué?: el estudio de fertilidad, el diagnóstico, las relaciones sexuales programadas, el control del ciclo menstrual, el miedo al proceso médico y en muchas ocasiones el afrontamiento económico del tratamiento…. En definitiva, recibimos mucha información y habitualmente nos damos poco tiempo para asimilar lo que sucede.

Al iniciar el tratamiento aparecen sentimientos ambivalentes. Por un lado, podemos sentir ilusión y motivación y, por otro, miedo y ansiedad ante los posibles riesgos. Somos conscientes de que existe la posibilidad de que, en alguna fase, el tratamiento pueda pararse. Especialmente en el caso de las mujeres, ya que reciben el tratamiento, pueden focalizar constantemente la atención en las sensaciones físicas, las emociones y la posible llegada de la menstruación, aumentando el nivel de estrés. En caso de los hombres, uno de los momentos más estresantes es la obtención de la muestra de semen. Sienten una gran responsabilidad en ese momento esforzándose por conseguir la mayor cantidad y calidad del semen y como es de esperar, el estrés no es un buen aliado.  

Ahora, ¿cómo gestionamos el estrés para que no derive en ansiedad?

Comunicación con la pareja y el equipo médico

En ocasiones la incertidumbre y el miedo nos impide expresar nuestros pensamientos y sentimientos. Mantener una comunicación abierta con nuestra pareja y tomar las decisiones de forma conjunta llegando a acuerdos donde ambos miembros se sientan respetados, evitará que nuestra relación se deteriore. Al igual, con el equipo médico, debemos perder el miedo a preguntar todo lo que nos preocupe, esa información ayudará a que nos tranquilicemos y confiemos en los profesionales al cargo de nuestra fertilidad.

Búsqueda de información

Antes de tomar la decisión sobre el tipo de tratamiento a realizar o si recurrir a un donante es esencial buscar información de calidad (intenta evitar los foros) que pueda darnos el conocimiento suficiente para tomar mejor decisión para nuestro caso.

Aumentar actividades agradables

Durante el tratamiento seguimos las indicaciones de nuestro ginecólogo y realizamos un gran esfuerzo orientando nuestra vida hacia ese objetivo. Para compensar este desgaste sería aconsejable planificar actividades agradables, que cambien el foco de atención durante esos días. Por ejemplo, ir al cine, dar un paseo, dedicar tiempo a un hobbie, quedar con amigos o realizar un diario emocional… sobre todo durante los días de espera, donde el nivel de estrés se eleva.

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Evita las conductas obsesivas

Realizar test de embarazo justo después de la transferencia, observar si has sangrado de forma constantemente o mantenerte inmóvil tras las relaciones o durante los días de espera de resultados son conductas que probablemente tu ginecólogo te habrá desaconsejado, principalmente por la falta de evidencia sobre su efectividad. Céntrate en seguir las indicaciones del equipo de reproducción asistida y recuérdate que ya estás haciendo todo lo posible. Si realmente hubiese algo más que hacer, tu ginecólogo te informará de ello.

Técnicas de relajación

Fomenta los estados de relajación, por ejemplo, a través de técnicas como la Respiración Diafragmática, la Relajación Progresiva de Jacobson, el yoga o el Mindfulness. Éste último resulta muy beneficioso si se practica con regularidad, pues nos ayuda a centrar la atención en el momento presente, evitando que nuestra mente viaje hacia el futuro a través del temido “y si…”

Asertividad ante la presión de nuestro entorno

Otro punto importante es gestionar la presión familiar o por parte de nuestros amigos: ¿qué te ha dicho el médico?, ¿para cuando el embarazo?, ¿de quién es el problema?… La infertilidad sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad y sería muy beneficioso romper el secretismo. Mientras tanto debemos tener presente que la infertilidad y su tratamiento es algo íntimo o de pareja y por tanto contaremos a quién y hasta donde creamos conveniente. Por ejemplo, podemos contar que estamos recurriendo a la reproducción asistida pero no es necesario, si no lo deseamos, especificar el tipo de tratamiento o el diagnóstico. Recuerda que el proyecto reproductivo es de ambos y eso es lo que realmente importa. Ante preguntas incómodas, practica la asertividad, estás en tu derecho de no contestar e incluso de decir que esa cuestión no te ayuda. Indica a tus familiares que cuando tengáis algo que contar, seréis vosotros los que daréis la información si mientras tanto preferís no tratar el tema de forma insistente.

Busca ayuda en un profesional

Por último, si el estrés empieza a afectar tu día a día y aparece insomnio, dificultad para concentrarte, rumiación constante, falta de apetito… no dudes en solicitar la ayuda de un psicólogo especializado en reproducción asistida para que pueda guiarte en el camino hacia la maternidad/paternidad en las mejores condiciones psicológicas.


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