7 Hábitos negativos que afectan a tu fertilidad.

7 Hábitos negativos que afectan a tu fertilidad.

Vivimos el día a día y a veces no somos conscientes de que muchos de nuestros hábitos pueden estar dificultando e interfiriendo en nuestra fertilidad. Bien por falta de tiempo o bien por desconocimiento, actuamos por inercia  sin pararnos a pensar que consecuencias pueden tener determinadas costumbres o determinados hechos en nuestra propia salud. Muchas veces se trata de tomar conciencia y modificar poco a poco determinadas conductas que favorecerán no sólo a nuestra fertilidad en sí, sino a nuestra salud en general. Es por ello que queremos mostrarte algunas de las causas que pueden estar afectando a tu fertilidad y como lo hacen:

1.- Consumo de Café

Temprano por la mañana o después del almuerzo es muy normal tener el hábito de tomar café, una agradable bebida que despierta y anima para el resto del día. Pues bien, en el caso de la pareja con deseos de tener hijos, tal vez sea mejor evitarlo o al menos reducirlo, pues entre otras cosas y para el caso del hombre, interfiere en la movilidad espermática. Además, diferentes estudios muestran que el consumo de cafeína en mujeres aumenta considerablemente el tiempo que tardan en lograr el embarazo. Incluso las mujeres que atraviesan tratamientos para la fertilidad, pueden retrasar aún más su espera por el simple hábito del consumo de café.

2.- Consumo del Alcohol

Por todos es sabido los efectos negativos del alcohol en nuestra salud. Si nos centramos en sus efectos negativos en la fertilidad, destacamos  la alteración de  los ciclos ovulatorios y menstrual en la mujer, así como la pérdida de calidad espermática en el hombre, dos factores que harán mucho más difícil el hecho de lograr el embarazo. Además, el alcohol también puede ser causa directa de abortos espontáneos en los primeros estadios de gestación.

3.- Uso del Tabaco

Un tercer hábito que no se puede dejar de mencionar es el de fumar. Además de sus efectos en el sistema respiratorio, se cree que el cigarrillo acelera la pérdida de función reproductiva tanto en hombres como en mujeres. Diferentes estudios sugieren que el consumo de tabaco en mujeres adelanta la llegada de la menopausia de uno a cuatro años. Igualmente, está determinado que el número de espermas en hombres fumadores y el nivel de madurez de óvulos en mujeres es notablemente menor en fumadores respecto a quienes no consumen tabaco.

4.- Una mala alimentación

Lo que comemos también influye, pues a fin de cuentas “eres lo que comes”. Es bien conocido por la comunidad médica que ciertos alimentos promueven las condiciones idóneas para la fecundación y que otros las alejan, como es el caso de los azúcares refinados, las grasas saturadas, etc. Una mala alimentación nos lleva a una falta de nutrientes esenciales o a tener sobrepeso.

Un hecho a tener en cuenta es la composición corporal de la mujer que desea el embarazo. Tanto si se está obesa como muy delgada, esto transforma directamente la fertilidad femenina, especialmente para mantener un equilibrio hormonal adecuado, elemento clave de la reproducción. El sobrepeso dispara las anomalías reproductivas y metabólicas y además puede alterar la ovulación y la función ovárica, favoreciendo así diversas afecciones del aparato reproductor. En algunos casos la obesidad causa anovulación, lo que significa que no se producen óvulos y por ende la mujer permanece infértil. También puede causar amenorrea, es decir, menstruaciones a intervalos de más de tres meses con ritmos irregulares, síntomas claros de desorden hormonal. En algunos casos incluso se relaciona la obesidad con la formación de ovarios poliquísticos.

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Algunos médicos llegan a estimar que cada veinte kilos de sobrepeso puede representar un 10% de mayor infertilidad.  Por todo esto, no cabe duda de que la obesidad es un gran enemigo de la fertilidad.

5.- Vida sedentaria

Directamente relacionado con la obesidad está el estilo de vida sedentario, al que cada vez nos vemos más expuestos, y que silenciosamente está interviniendo en todas nuestras funciones corporales. Los óvulos que produces y el embrión mismo pueden verse afectados por la inactividad física. Además, predispone al sobrepeso y la obesidad, que ya hemos descrito como un claro obstáculo para procrear.

Sin embargo, también la intensidad de la actividad física que decidas iniciar puede ser contraproducente. La práctica de ejercicios de muy alta intensidad a intervalos frecuentes trae como consecuencia alteraciones de la ovulación por inhibición de los centros hormonales en el cerebro.

6.- Estrés

Una condición adicional asociada con nuestros hábitos es el estrés, que para muchos es un estilo de vida. Si bien es importante el estrés para un desempeño eficaz en nuestro trabajo y actividades diarias, el estrés crónico y sostenido es sumamente nocivo. Se ha demostrado que el estrés sostenido acorta la vida útil de las células, incluidas las reproductivas. El estado constante o permanente de estrés mantiene niveles anormales de hormonas oxidativas y altera la producción de feromonas.

En algunos casos, se vuelve un ciclo vicioso en el que las expectativas insatisfechas de tener un hijo causan ansiedad y frustración, provocando que el estrás traiga más infertilidad y la infertilidad, a su vez, más estrés. De forma que, una recomendación al respecto es intentar combinar las medidas para aumentar tu fertilidad con ejercicios de relajación y técnicas de respiración. Recuerda que tu cuerpo necesita sentirse en paz para así darse la oportunidad de traer una nueva vida al mundo.

7.- Descanso insuficiente

 Así como relajarte un poco tu mente puede mejorar tu fertilidad, también el descanso físico es fundamental para favorecerla. Duerme lo suficiente. Esta simple recomendación va más allá de una cantidad específica de horas por noche, ya que diferentes personas pueden tener distintas necesidades en sus horas de sueño. Sin un sueño reparador es imposible alcanzar el equilibrio hormonal que necesitas para quedarte embarazada, ya que es en los ciclos de sueño profundo cuando se liberan más de la mitad de las hormonas reproductivas. Así que deja que tu cuerpo duerma lo que le haga falta.

Ya conoces la teoría,  sólo te falta llevarlo a la práctica. Reflexiona un poco y haz los cambios que sean necesarios. Muchas veces creemos que llevamos una vida muy sana, pero hay algo en lo que podemos mejorar y puede que sea ese el paso que te hacía falta para conseguir tu deseado embarazo. Recuerda, sin embargo, que también existen condiciones de salud que amenazan tu fertilidad directamente. Si ninguna de estas recomendaciones ha logrado ayudarte en un intervalo de tiempo razonable, considera la posibilidad de que los motivos de tu infertilidad vayan más allá de simples cambios de estilo de vida. En esos casos es conveniente consultar con profesionales expertos que te ayudarán a detectar el problema y te orientarán en tu camino a ser mamá.

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