Cómo los problemas de tiroides pueden afectar a tu fertilidad y a tu embarazo

Cómo los problemas de tiroides pueden afectar a tu fertilidad y a tu embarazo

La tiroides es una glándula en forma de mariposa (dos lóbulos conectados por un istmo), ubicada en la parte delantera del cuello. Dicha glándula produce las llamadas hormonas tiroideas (triyodotironina o T3 y tiroxina o T4), las cuales tienen numerosas e importantes funciones en el cuerpo humano, incluyendo el mantenimiento de la temperatura corporal, la utilización de la energía y el mantenimiento de la función de muchas células, tejidos y órganos vitales incluyendo el cerebro, corazón y los músculos.

¿Cómo influye la función tiroidea en la fertilidad femenina?

La tiroides también cumple una función muy importante en la reproducción femenina, ya que sus hormonas ayudan a regular los ciclos menstruales y la función ovulatoria. Por lo tanto, si la mujer no tiene ciclos menstruales regulares o no tiene una ovulación adecuada, lograr el embarazo puede ser un desafío.

De hecho, del correcto funcionamiento de la tiroides depende el poder garantizar el normal desarrollo del bebé durante el embarazo. Según algunos estudios y centros de fertilidad, entre el 40 y 60% de los abortos espontáneos se deben a alteraciones tiroideas no tratadas.

¿Cómo cambia la función de la tiroides durante el embarazo?

Durante el embarazo, la mujer experimenta numerosos cambios hormonales que pueden alterar la función de la tiroides. Por ejemplo, la elevación de la hormona hCG (llamada también hormona del embarazo) y del estrógeno (principal hormona femenina), puede estimular levemente la tiroides.

Así mismo, el estrógeno también tiene la capacidad de aumentar la cantidad de proteínas ligadoras de hormonas tiroideas en sangre, por lo tanto, al haber más proteínas disponibles para transportar dichas hormonas, sus niveles en sangre se verán aumentados.

Es por ello que durante el embarazo sólo un especialista puede evaluar los resultados de las hormonas tiroideas y determinar si la paciente realmente está experimentando una alteración tiroidea o presenta los cambios hormonales típicos del embarazo.

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De igual forma, la tiroides puede aumentar levemente de tamaño durante el embarazo (entre 10 y 15% aproximadamente), especialmente en las zonas geográficas con déficit de yodo. Cuando el bocio es evidente, deben solicitarse las pruebas de función tiroidea para descartar cualquier problema en la función de dicha glándula.

¿Qué es el hipotiroidismo y cómo afecta el embarazo?

Los expertos definen el hipotiroidismo como la disminución en la producción de las hormonas tiroideas (T3 y T4) y, en consecuencia, una disminución de sus niveles en sangre. Los expertos aseguran que esta condición se presenta en aproximadamente 5% de los embarazos y es causada comúnmente por la tiroiditis de Hashimoto (una enfermedad autoinmune), el tratamiento inadecuado de una mujer previamente diagnosticada con hipotiroidismo o incluso el sobre-tratamiento de una mujer hipertiroidea que ha suprimido demasiado la función de la glándula.

El hipotiroidismo no controlado durante el embarazo puede afectar tanto a la madre como al bebé. En el caso de la madre, el hipotiroidismo puede causar anemia, dolor muscular y debilidad, o ningún síntoma si es muy leve; sin embargo, si el hipotiroidismo es severo, la madre puede presentar insuficiencia cardíaca o pre-eclampsia, las cuales son condiciones que si no se tratan apropiadamente, pueden poner en riesgo su vida.

En el caso del bebé, el hipotiroidismo no controlado puede afectar el desarrollo cerebral, presentando incluso anormalidades del sistema nervioso severas en aquellos niños que nacen sin función adecuada de su propia glándula tiroides (médicamente llamado hipotiroidismo congénito). Es por ello que en los países desarrollados, todos los niños recién nacidos son sometidos a un examen que detecta el hipotiroidismo congénito, y así tratarlos con la hormona tiroidea tan pronto como sea posible y evitar complicaciones severas en el desarrollo después del nacimiento.

¿Qué es el hipertiroidismo y cómo afecta el embarazo?

Los expertos definen el hipertiroidismo como la disminución en la producción de las hormonas tiroideas (T3 y T4) y, en consecuencia, un aumento de sus niveles en sangre. Los expertos aseguran que esta condición se presenta en aproximadamente 1 de cada 500 embarazos y es causada comúnmente por la enfermedad de Graves (80 a 85% de los casos) o niveles muy altos de hCG (hormona Gonadrotopina Coriónica Humana).

El hipertiroidismo no controlado durante el embarazo puede afectar tanto a la madre como al bebé. En el caso de la madre, el hipertiroidismo también puede causar pre-eclampsia o inducir el parto prematuro. Además, estas mujeres tienen mayor riesgo de desarrollar una “tormenta tiroidea”, que se refiere al estado de hipertiroidismo severo.

Es importante acotar que la función tiroidea tiende a mejorar en el último trimestre del embarazo, pero puede verse nuevamente comprometida y causar síntomas severos después del parto.

En el caso del bebé, el hipertiroidismo materno puede causar taquicardia fetal, bebés pequeños para la edad, posible desarrollo de malformaciones, prematuridad, e incluso muerte fetal, por lo que los expertos recomiendan mantener un control estricto de los niveles de hormona tiroidea en la madre.

De igual forma, en algunos casos la madre puede desarrollar anticuerpos que estimulan la glándula tiroides (llamadas inmunoglobulinas estimuladoras de la tiroides) que tienen la capacidad de atravesar la placenta y estimular también la tiroides del bebé. Aunque esta es una condición poco frecuente, puede causar hipertiroidismo durante el desarrollo del feto o luego del nacimiento.

Finalmente, cuando la madre toma fármacos anti-tiroideos, éstos cruzan la barrera placentaria y pueden actuar sobre la tiroides del feto causando lo que médicamente se denomina bocio fetal. Es por ello que toda mujer con hipertiroidismo en tratamiento debe acudir a su ginecólogo y endocrinólogo al quedar embarazada o cuando está planeándolo.

Conclusiones

Cuando los trastornos tiroideos no son tratados apropiadamente, tanto antes como durante el embarazo, pueden traer graves consecuencias para la salud de la madre y del bebé, por lo que siempre recomendamos visitar especialistas expertos en estas áreas para determinar la mejor forma de tratamiento en cada caso y hacer un seguimiento apropiado del desarrollo del embarazo.

Es importante recordar que no todas las mujeres son iguales, por lo que cada caso debe ser evaluado y tratado de forma diferente y sólo los especialistas altamente calificados son capaces de hacerlo.

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