Testimonio de una madre soltera por elección:  “Siete tratamientos de Reproducción Asistida y un aborto y lo volvería a hacer”

Testimonio de una madre soltera por elección: “Siete tratamientos de Reproducción Asistida y un aborto y lo volvería a hacer”

“Gracias Andrea, o más conocida en la red como Mama Pingüino, por traernos este testimonio tan sincero y emotivo. Contar los momentos duros por los que se pasa no es algo fácil, pero dice mucho de quién se atreve a hacerlo, pues demuestra un gesto enorme de solidaridad y empatía. Gracias por darnos la oportunidad de publicar tu testimonio aquí y recibe nuestra más sincera admiración por tu valentía y tu esfuerzo en conseguir tu deseo.”

 

Me llamo Andrea, tengo 31 años y un bebé de 18 meses. Siempre había querido ser madre, pero con 26 años ese deseo pasó a convertirse en un pensamiento constante y obsesivo y me di cuenta de que ese instinto maternal del que todos hablan había venido para quedarse. No tenía pareja ni la buscaba, así que opté por la maternidad en solitario. Era algo que siempre había contemplado y sentía, y quería, que así fuese.

Tuve la suerte de que en mi Comunidad Autónoma la Seguridad Social cubría los tratamientos de reproducción a mujeres sin pareja también, así que no me lo pensé. El protocolo indicaba que antes de comenzar con ellos debía realizarme una serie de pruebas. Gracias a ellas descubrí que tengo SOP (Síndrome de Ovarios Poliquísticos) y una trompa obstruida. Dos cosas que, aunque no impiden un embarazo, sí que pueden dificultarlo. En la Seguridad Social me hice cuatro IAD (Inseminación Artificial con Semen de Donante). Todas negativas. Y tras eso me pusieron en lista de espera para FIV (Fecundación In Vitro). Lo cierto es que ni quería ni podía esperar, así que tomé la decisión de intentarlo en una Clínica Privada y mi idea era clara, quería pasar a FIV.

Pero elegir la Clínica más adecuada para cada una no es algo tan sencillo como pueda parecer. Me pasé un mes recopilando información de las Clínicas de Reproducción Asistida de mi ciudad. Por suerte había bastantes para elegir. Pedí cita en todas ellas. Algunas eran gratuitas y otras no. En algunas me hicieron controles ecográficos y en otras sólo hablamos. Me informé de precios y de todas las opciones que podía contemplar. Pero antes de ir a todas ellas, y tras mi paso y experiencia en la Seguridad Social, establecí una serie de requisitos que debían reunir esas Clínicas.

Lo primero es que, en la medida de lo posible, quería que me atendiera siempre el mismo médico. Entiendo que esto no puede ser siempre por distintas circunstancias, pero no quería pasar en un mismo ciclo por cinco profesionales diferentes, cada uno con sus opiniones y percepciones. Tampoco quería ir a una clínica cuyos profesionales alternasen en la privada y en la pública porque, entre otras razones, esto hacía que el primer punto no se cumpliera al no poder atenderme siempre el mismo médico. Y en relación a ello, también quería una Clínica que tuviera horario de lunes a domingo. De forma que si me tocaba ovular un sábado se me hiciese el tratamiento ese día y no tuviera que adelantarlo al viernes o esperar al lunes. Quería que se me hiciese en el día exacto. Por último, y dado que tenía intención de pasar a FIV, me resultaba fundamental que la Clínica tuviese su propio laboratorio. El éxito de un buen cultivo embrionario dependía mucho de las condiciones del laboratorio y del equipo que trabaje allí, así que esto me parecía necesario.

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Como digo, visité todas las clínicas de mi ciudad y, a pesar de mi lista de requisitos, las dos clínicas seleccionadas no cumplían ninguno de los puntos. Como no tenía excesiva prisa por comenzar y quería estar segura al 100% de mi elección, decidí visitar una última clínica. A 200 kilómetros de casa. No me importaba, quería lo mejor. Decidí ir allí por recomendación de algunas amigas que habían estado allí y en concreto me recomendaron un médico. Así que pedí cita y fui para allí.

Nada más entrar por la clínica tuve esa sensación que se tiene cuando sabes que estás en el lugar indicado, además, cumplía todos los requisitos que yo quería. El médico era un hombre muy serio, pero se notaba que muy profesional. Tengo que decir que fue el único de todos los médicos que visité que me pidió mi historial de la Seguridad Social. Lo leyó con detenimiento, lo estudió y luego pasó a hacerme un control a mí. Dadas las circunstancias y la forma en que se me habían hecho las 4 IAD anteriores, propuso hacer un par de ellas más. Aquello me sorprendió porque tampoco ningún otro médico me había propuesto aquello. Me comentó que me daría una medicación especial para el SOP, que trataría de conseguir ciclos mejor y con más posibilidades. Lo cierto es que me gustó como me hablaba y me explicaba las cosas. Se veía implicado. Me dio la información relativa a IAD y a FIV para que yo lo estudiara y me decidiera. Y lo hice. Confié en él.

La primera IAD que me hice en esa Clínica fue un éxito. Y lo curioso es que era la primera vez que no me hormonaba. Sólo tuve que tomar unas pastillas 5 días para el tema del SOP. En este ciclo, además, descubrimos que mi endometrio era algo vago y necesité óvulos para hacerlo crecer. El día de la inseminación llegó y al irme de allí sentí que, tuviese el resultado que tuviese, el proceso en sí no podía haber sido mejor. Quince días después me tocaba hacerme un test. ¡Imaginaos mi sorpresa! ¡Después de casi 2 años era la primera vez que veía una línea rosa en mi test de embarazo! Sin embargo, la alegría no duró mucho. La Beta en sangre reveló que mi valor de hormona era demasiado bajo. La repetí dos días después y había bajado. Había sido un embarazo bioquímico. El punto positivo es que todo esto sólo duró una semana. Fue muy rápido.

Un par de meses después volví a la carga con un ciclo que tuvimos que cancelar porque el folículo dominante estaba en el ovario de la trompa obstruida. Otro mes más y empecé mi sexta y última IAD. Esta vez, a parte de la medicación para el SOP, me hizo hormonarme un poco al final del ciclo. Muy poca cantidad e iba controlando mucho. Jugaba con la medicación para lograr más folículos. Por primera vez conseguí más de un folículo en el ovario de la trompa buena. Había dos de tamaño óptimo y uno pequeñito. ¡El día de la inseminación salí casi convencida de que lo conseguiría e, ilusa de mí, pensaba hasta en mellizos! Pero no tuve suerte, otra vez más fue negativo.

Después de esto decidí pasar a FIV. El proceso fue bastante sencillo para lo que yo pensaba. Tras un primer mes con pastillas anticonceptivas pasé a la fase de hormonación propiamente dicha. Me preocupaba el tema del SOP. El médico me dijo que en estos casos puede pasar de todo. Muchos folículos y buenos, pocos y buenos, muchos y malos… Me comentó que lo ideal era tener entre 8-12 buenos para cuando se fecundasen quedasen 4-6 de calidad buena. No tuve que hormonarme demasiados días porque mi cuerpo reaccionó estupendamente. Demasiado diría yo. En mi último control tenía más de 30 folículos entre ambos ovarios. Lógicamente eran demasiado así que sólo iban a hacerme punción por el riesgo de sufrir SHO (Síndrome de Hiperestimulación Ovárica). La punción fue bastante bien. Me sacaron 23 ovocitos de los que 17 fecundaron perfectamente. Finalmente obtuve 10 embriones de calidades A y B que criopreservamos. Al siguiente ciclo mi cuerpo aún no estaba preparado. Tenía algún ovario inflamado y folículos residuales así que decidimos aplazarlo. Tuvieron que ser bastantes meses porque mis circunstancias personales no me permitieron hacerlo antes. Pero llegó el día, estaba muy emocionada de ir a por un embrión. Reconozco que mi idea era que me pusieran dos. Pero él fue muy claro conmigo. Con mi edad y la calidad de mis embriones tenía una alta probabilidad de conseguirlo. Quedamos en que sí, tras llevarlos a blasto, no conseguíamos una buena calidad o no lo conseguía en este intento, entonces sí probaríamos con dos. Me pareció correcto. En principio planteamos un ciclo natural, pero viendo la lentitud de mi endometrio decidió mandarme parches de estradiol. En unos días mi cuerpo estaba perfecto y preparado. La transferencia fue un momento muy bonito, la verdad, que recuerdo con mucha ilusión. Lo cierto es que durante esa betaespera estuve bastante más tranquila de lo normal. Y 11 días después llegó el gran día. Y fue un gran día con mayúsculas. ¡Nada más poner el pipí en el test salió la raya del positivo, fue algo inmediato! Tan rápido que no podía creerlo y me repetí el test. ¡Igual que el anterior, la raya rosa aparecía casi antes que la de control! Me realice una Beta y esta vez sí, ¡el valor era estupendo! Ahí empezó un nuevo camino en mi vida, mi ansiado embarazo que, por supuesto, tampoco iba a ser fácil y pasé un primer trimestre con sangrados y manchados. ¡Por suerte, todo salió bien!

Tengo que decir que en todo el proceso en la Clínica Privada me sentí muy arropada y entendida por mi médico. Fue fundamental sentir ese apoyo y esa complicidad. Se implicó mucho y hasta sufría con mis negativos. Noté dedicación y esfuerzo.

Mi camino en Reproducción Asistida duró casi tres años entre pruebas y tratamientos. Reconozco que cuando empecé no pensé que necesitara hacer tantos tratamientos para conseguirlo. Sabía que sería difícil a la primera, pero pensé que lo lograría con las cuatro IAD de la Seguridad Social. ¡Pasar por siete tratamientos y un aborto incluido es una locura! Pero miro hacia atrás y lo recuerdo con cariño y hasta cierta nostalgia. Fueron momentos muy duros, pero también muy gratificantes de los que aprendí muchísimo. Tuve que ser constante, perseverar y tener paciencia, mucha. Volvería a pasar por ahí todas las veces necesarias porque el resultado valió la pena.

2 comentarios en “Testimonio de una madre soltera por elección: “Siete tratamientos de Reproducción Asistida y un aborto y lo volvería a hacer”

  1. Qué emoción y que recuerdos me da volver a leerme. Muchísimas gracias por dejarme plasmar mi historia en vuestra página. Un abrazo!

    • Gracias a ti por compartir con nosotros algo tan emotivo y a la vez tan duro! Eres todo un ejemplo de valentía, fuerza y perseverancia. Gracias a tu testimonio, muchas mujeres pueden ver que con todos estos ingredientes, ellas también también pueden cumplir su sueños de ser madre.

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